La
amistad es como un gran árbol:
Nos
marca el camino, nos cobija con su copa, nos recuerda que las raíces nos
mantienen con los pies en el suelo, nos enseña con la fuerza de su talle, que
el crecimiento depende de uno mismo, que cada rama es una historia, cada hoja
un sueño por vivir.
Aprendemos
que su hojarasca, a los pies de su efígie, es un manto de experiencias que
debieron ser vividas, que el azote del viento, forma parte de su esencia.
Y
nos avisa, que aunque alguna vez nos perdamos,
o el tiempo se haga eterno, siempre nos estará esperando de regreso, en
silencio, de brazos abiertos y sin condiciones.
De CHARLES BLAKE
DEDICADO A MI BUEN AMIGO DANI, POR ESTAR SIEMPRE AHÍ DÁNDOME SU APOYO.
